Con información de Univisión.
El presidente Donald Trump anunció el aplazamiento de su esperado viaje diplomático a China, reprogramando la reunión con Xi Jinping para dentro de un mes aproximadamente.
El mandatario justificó este cambio debido a su enfoque prioritario en las tensiones actuales en el Medio Oriente, específicamente en el esfuerzo por asegurar el estrecho de Ormuz, una vía vital por la que circula gran parte del crudo mundial.
Trump ha presionado a potencias como China, Japón y Francia para que utilicen su fuerza militar y ayuden a escoltar buques petroleros, argumentando que Estados Unidos ya no debería cargar solo con el costo de proteger rutas de las que otros dependen más.
Aunque el Secretario del Tesoro intentó minimizar el retraso atribuyéndolo a razones logísticas, el presidente vinculó directamente su agenda de viaje con la respuesta de Beijing a sus solicitudes de apoyo militar.
La visita a China es crucial para estabilizar la frágil tregua comercial entre ambas naciones tras años de aranceles cruzados. Sin embargo, las prioridades de la Casa Blanca parecen haber dado un giro ante el aumento de los precios de la energía en un año electoral. Esto ha llevado a Trump a tomar medidas inesperadas, como el levantamiento de sanciones al petróleo ruso y el uso de las reservas estratégicas de la nación para frenar la inflación.
Mientras Beijing mantiene una postura formalmente «abierta y positiva» hacia el encuentro, los líderes mundiales han mostrado escepticismo ante la propuesta de una coalición militar liderada por EE. UU. en el estrecho.

