Con información de Infobae.
La administración de Donald Trump anunció planes para colocar una réplica de la estatua de Cristóbal Colón en las cercanías de la Casa Blanca, en un acto cargado de simbolismo político.
La pieza original, que se encontraba en Baltimore, fue derribada y arrojada al agua por manifestantes durante las protestas raciales de 2020. Con este proyecto, el Ejecutivo busca revertir lo que denomina el “borrado de la historia” impulsado por sectores de izquierda, reafirmando su estima por el explorador como un héroe fundamental de la civilización occidental.
El proyecto cuenta con la colaboración de la organización Italian American Organizations United, propietaria de la obra, que acordó cederla en préstamo al Gobierno federal.
Según portavoces de la entidad, se espera que el traslado e instalación de la estatua ocurra en un plazo de dos semanas. Esta medida ha sido celebrada por legisladores republicanos de Maryland, quienes trabajaron para encontrar un nuevo destino al monumento tras su remoción forzosa en Baltimore hace seis años en el contexto de las protestas por la muerte de George Floyd.
La iniciativa ha reavivado el debate histórico sobre el legado de Colón y el trato a los pueblos originarios. Mientras historiadores y activistas critican la glorificación de figuras vinculadas a la colonización, Trump ha proclamado oficialmente el Día de Cristóbal Colón como una fecha para honrar la herencia italiana y los valores tradicionales.
Para la Casa Blanca, el regreso de la estatua representa un acto de justicia cultural, subrayando la determinación de la actual administración de proteger monumentos que han sido blanco de vandalismo en años recientes.

