Con información de EFE.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves en la Casa Blanca a la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, en un encuentro marcado por la cooperación militar y la seguridad energética global.

Durante la reunión, el mandatario estadounidense destacó que el país nipón está dando «un paso al frente» para colaborar en la protección del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital que se encuentra actualmente bloqueada debido a las crecientes tensiones bélicas con Irán.

Aunque Trump reiteró que las fuerzas estadounidenses tienen la capacidad de actuar de manera independiente, subrayó la importancia de que sus aliados estratégicos asuman una mayor responsabilidad en la defensa de rutas comerciales críticas.

Esta postura contrasta con las críticas previas del mandatario hacia otros miembros de la OTAN, a quienes ha cuestionado por no respaldar con la misma determinación su propuesta de escolta para buques de carga en la región en conflicto.

Por su parte, la primera ministra Takaichi mantuvo una postura diplomática y cautelosa, señalando que cualquier despliegue de tropas japonesas será evaluado minuciosamente una vez que se alcance un cese al fuego. Debido a la Constitución pacifista de Japón, el envío de fuerzas militares al extranjero está estrictamente limitado a situaciones de amenaza existencial o tras la conclusión de hostilidades, lo que obliga al gabinete japonés a estudiar con rigor el marco legal de esta colaboración.

La relación entre ambos líderes se mostró sumamente cercana; Takaichi, la primera mujer en liderar el gobierno japonés tras su histórica victoria electoral, calificó a Trump como una figura clave para alcanzar la paz mundial. Como símbolo de esta renovada amistad, Japón obsequió a la capital estadounidense 250 nuevos cerezos, conmemorando el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos y reafirmando los lazos culturales entre ambas naciones.