Con información de DW.

El presidente Donald Trump y su homólogo Xi Jinping sostuvieron una reunión de alto nivel en Pekín, donde el mandatario estadounidense calificó de honor su amistad personal con el líder asiático. Durante el encuentro en el Gran Salón del Pueblo, Trump aseguró que la relación bilateral será «mejor que nunca» y auguró un porvenir extraordinario para ambas potencias.

Por su parte, Xi Jinping subrayó que China y Estados Unidos deben ser «socios, no rivales», destacando que una relación estable es una bendición para el mundo entero. El líder chino insistió en que la cooperación beneficia a ambas partes mientras que la confrontación resulta perjudicial, apelando a la unidad en un contexto global complejo.

El mandatario asiático se mostró complacido por recibir a Trump en su primer viaje oficial a China desde 2017, señalando que el orden mundial se encuentra actualmente en una nueva encrucijada. La reunión busca establecer las bases de una convivencia duradera que permita evitar conflictos comerciales y diplomáticos de gran escala entre las dos superpotencias.

Este histórico acercamiento marca un punto de inflexión en la política exterior de la administración Trump, enfocada ahora en consolidar un frente común para la estabilidad económica global. Ambos líderes coincidieron en que el éxito de sus naciones está interconectado, prometiendo trabajar estrechamente para garantizar la prosperidad mutua en los años venideros.