Con información de DW.
La Ciudad de Panamá y su amplia periferia metropolitana registraron este lunes una jornada de caos generalizado a raíz de un masivo fallo eléctrico que interrumpió los servicios públicos esenciales. El corte de energía eléctrica, que afectó de igual forma a la vecina provincia de Colón, dejó fuera de funcionamiento las redes de semáforos en las principales avenidas y arterias viales de la capital. Las autoridades de tránsito informaron la ocurrencia de monumentales embotellamientos vehiculares en las horas pico, afectando a una urbe que alberga a dos millones de personas, casi la mitad de la población del país.
La Empresa de Transmisión Eléctrica (Etesa) emitió un reporte preliminar indicando que el colapso de la infraestructura se originó por una avería en una de las líneas de alta tensión provocada por intensas lluvias. Las cuadrillas técnicas se desplegaron en una carrera contrarreloj para estabilizar los transformadores, mientras los hoteles y rascacielos residenciales del centro financiero procedían a encender de emergencia sus autogeneradores de combustión interna. El impacto logístico se agravó sustancialmente tras confirmarse la paralización total de la principal planta potabilizadora de agua de la metrópoli.
El sistema del Metro de Panamá, plataforma que moviliza diariamente a un volumen de 400.000 usuarios, logró mantener sus operaciones ferroviarias básicas pero completamente desprovisto de escaleras mecánicas y sistemas de aire acondicionado. Esta deficiencia técnica generó situaciones extremas dentro de los vagones, dado que las estaciones experimentaron una intensa ola de calor con sensaciones térmicas de hasta 41 grados Celsius. Los usuarios reportaron severas aglomeraciones en los andenes de transbordo, mientras los empleados comerciales debieron suspender la facturación digital.
Aunque las autoridades regulatorias de Etesa no han cuantificado el inventario total de los daños financieros provocados por el apagón, una de las principales compañías distribuidoras del istmo documentó que cerca de 29.000 clientes residenciales quedaron sin suministro de forma prolongada. Las agencias de seguridad civil y la policía nacional reforzaron los patrullajes vecinales para evitar incidentes delictivos en los sectores comerciales que permanecieron a oscuras hasta altas horas de la noche. Las autoridades municipales instaron a la población a racionalizar el consumo de agua potable.
