El gobernador de Florida firmó el jueves la ley que prohíbe el aborto después de las 15 semanas de gestación, incluso en casos de violación o incesto, una decisión aplaudida por republicanos y grupos próvida, pero rechazada por los demócratas y organizaciones civiles.
«Estamos aquí hoy para proteger la vida», dijo Ron DeSantis acompañado de legisladores en una iglesia de Kissimmee durante la promulgación de la ley, que fue aprobada por el Congreso estatal a comienzos de marzo en medio de una gran polémica.
El gobernador subrayó que la ley representa la protección más importante para la vida que se ha promulgado en Florida en una generación y que su fin es «defender a los que no pueden defenderse».
La nueva ley que entraría en vigor el próximo 1 de julio, aunque ya se han anunciado demandas que podrían impedirlo, reduce de 24 a 15 semanas el periodo en que una mujer embarazada puede interrumpir legalmente su embarazo y solo contempla dos excepciones: que la vida de la madre corra peligro y que el feto tenga malformaciones, así lo indica EFE.
Según Planned Parenthood, una organización de servicios de planificación familiar, incluidos procedimientos para interrumpir el embarazo, las comunidades afroamericanas, latinas e indígenas, las personas con bajos ingresos, y las personas que viven en zonas rurales son las que enfrentarán las mayores barreras para acceder al aborto una vez que esta nueva ley entre en vigor.
