Por Alberto Molina Flores
En Cuba, luego del triunfo del āMovimiento 26 de Julioā liderado por Fidel Castro, se crean los ComitĆ©s para la Defensa de la Revolución (CDR). Al inicio estos comitĆ©s eran organizaciones solidarias que se crearon en cada barrio, luego pasaron a ser de espionaje, delación y para amedrentar a quienes no estaban de acuerdo con la revolución. Funcionan como organismos subalternos de la PolicĆa de Seguridad de Cuba. En Cuba no hay lugar a las protestas, son reprimidas a garrote limpio, la dictadura comunista dura 65 aƱos, es de hambre y miseria.
En Venezuela actĆŗan los llamados CĆrculos Bolivarianos, al igual que los CDR, son grupos organizados supuestamente para discutir los problemas de la comunidad y canalizarlos hacia el gobierno, pero realmente son espĆas encargados de delatar a quienes no coinciden con la ideologĆa Ā«chavistaĀ», y estĆ”n al servicio de la llamada Revolución Bolivariana. AdemĆ”s, se organizaron grupos de garroteros que son guardias de choque como las llamadas cĆ©lulas de āmilitantes revolucionariosā (bandas callejeras armadas) y las Redes de Movilización Inmediata (REMI) que ChĆ”vez las utilizaba para amedrentar a sus adversarios; ahora, ese mismo estado de control, espionaje y represión lo dirige Diosdado Cabello y estĆ” al servicio del dictador Maduro.
En HaitĆ, āVoluntarios de la Seguridad Nacionalā eran los terribles Tonton Macoute de la era de los dictadores de HaitĆ, los Duvalier (PapĆ” y Baby Doc), esta organización paramilitar estaba formada por miles de delincuentes y era conocida por las sistemĆ”ticas torturas, muertes, secuestros, extorsiones contra los opositores polĆticos de los dictadores. PapĆ” Doc. se declaró vitalicio, Baby Doc., a la muerte del dictador, a la edad de 19 aƱos heredó el poder que lo ejerció a sangre y fuego con el apoyo de los asesinos Tonton Macoute.
En PanamĆ”, en la narco-dictadura de Manuel Antonio Noriega, se crearon los tristemente cĆ©lebres āBatallones de la Dignidadā, verdaderas hordas de maleantes que cometĆan toda clase de abusos y solo servĆan para reprimir al pueblo.Ā Noriega fue defenestrado, capturado y encarcelado como cualquier delincuente. A la hora de la verdad -durante la invasión- los llamados āBatallones de la Dignidadā desaparecieron.
En Nicaragua, el dictador Daniel Ortega se vale, no solo de la policĆa para la represión, sino de delincuentes de las llamadas ājuventudes sandinistasā, conocidas como āturbasā; estos delincuentes, a órdenes del dictador, actĆŗan con pasamontaƱas, armadas con fusiles AK-47 y junto a la policĆa matan impunemente. La pareja de dictadores Ortega-Murillo, acaba de juramentar a 30 mil enmascarados llamados āpolicĆas voluntariosā, hordas al servicio de los crueles represores que gobiernan desde el 2007. En el 2018 se emplearon en la brutal represión en contra de los estudiantes y asesinaron a 300 jóvenes que reclamaban libertad y justicia.
En Bolivia, los Ponchos Rojos, sus dirigentes dicen que cuentan con 100.000 hombres armados. Durante la presidencia de Evo Morales convocó a esta milicia indĆgena a defender la unidad del paĆs junto a las Fuerzas Armadas ante las aspiraciones autonómicas de provincias ricas como Santa Cruz. PĆŗblicamente, Morales les dio a los ponchos rojos estatus militar y comparó āsu misiónā con la del EjĆ©rcito regular boliviano.
El expresidente boliviano Evo Morales dijo de regresar a su paĆs, organizarĆa milicias armadas populares similares a las que existen en Venezuela.
En Ecuador, en plena campaƱa electoral la candidata del correĆsmo Luisa GonzĆ”lez ha ofrecido crear 20 mil gestores de paz, con un presupuesto de 72 millones para el pago de 250 dólares mensuales a cada uno. Estos gestores de paz, al igual que los ComitĆ©s de la Defensa de la Revolución (CDR) creados en Cuba y sus similares en Nicaragua y Venezuela, son espĆas y delatores de los barrios; ademĆ”s son hordas de represores al servicio de las dictaduras, a decir de la candidata GonzĆ”lez āoperarĆ”n como ComitĆ©s de Seguridadā inspirados en los modelos que funcionan en Cuba, Venezuela y Nicaragua.
El domingo 13 de abril llevaremos en nuestras manos un arma poderosa en contra del totalitarismo y para salvar la democracia: el voto.

