Con información de Infobae.
La dictadura de Nicolás Maduro generó indignación al utilizar El Helicoide, el principal centro de reclusión y tortura del país, como plataforma para un espectáculo de fuegos artificiales que marcó el inicio anticipado de la Navidad.
El evento se produjo mientras decenas de presos políticos y comunes permanecen encarcelados en ese mismo recinto.
La celebración contrasta brutalmente con la realidad documentada dentro del edificio por la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU, que lo identifica como un lugar donde se cometen crímenes de lesa humanidad.
Informes internacionales detallan métodos de tortura sistemáticos en sus instalaciones, como asfixia, descargas eléctricas y violencia sexual, dentro de un plan estatal para aniquilar a la disidencia.
La Misión responsabiliza directamente a las fuerzas de seguridad del régimen por la persecución política y las graves violaciones a los derechos humanos.

