Con información de EFE.

En un giro inesperado de su política exterior, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos anunció este miércoles la flexibilización del bloqueo petrolero a Cuba.

La nueva medida permite que empresas internacionales soliciten licencias específicas ante la OFAC para exportar petróleo venezolano y sus derivados a la isla, siempre que las transacciones beneficien directamente al pueblo cubano y no involucren a las instituciones del gobierno de la isla.

La administración estadounidense detalló que estas excepciones se otorgan con fines comerciales y humanitarios, bajo un esquema de control financiero riguroso. Para evitar que el gobierno cubano gestione los recursos, los ingresos derivados de estas ventas deberán depositarse en cuentas supervisadas por Washington. Aunque el embargo general persiste, esta apertura busca aliviar la crítica situación energética que enfrenta el sector privado y la población civil cubana.

Este cambio ocurre en un contexto regional transformado tras la intervención militar de EE. UU. en Venezuela y el derrocamiento de Nicolás Maduro. Tras el cambio de mando en Caracas, Washington ha estado facilitando la reentrada de petroleras globales al mercado venezolano. Firmas como Vitol y Trafigura ya han comenzado a comercializar crudo venezolano en mercados internacionales, lo que ahora facilita que parte de esa producción llegue a Cuba por canales privados.

Cuba atraviesa su crisis energética más severa en décadas, marcada por racionamientos extremos de combustible que han afectado la salud, la educación y el transporte. Con este alivio en las sanciones, Estados Unidos busca mitigar el impacto humanitario en la isla mientras mantiene la presión política sobre el régimen de La Habana, permitiendo por primera vez en años un flujo legal de hidrocarburos venezolanos bajo supervisión internacional.