Con información de EFE.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado una crisis diplomática tras acusar al Gobierno de España de «no cooperar en lo absoluto» en la guerra contra Irán.

Durante una comparecencia en Washington, el mandatario estadounidense criticó duramente la postura del presidente Pedro Sánchez y amenazó con cortar el comercio con el país europeo como represalia.

Trump argumentó que España se ha comportado «muy mal» al no alinearse con la operación conjunta que lideran EE. UU. e Israel, lo que pone en riesgo la histórica relación comercial entre ambas naciones.

El malestar de la Casa Blanca se centra principalmente en la negativa de Madrid a permitir el uso de las bases militares de Rota y Morón para lanzar ataques directos contra territorio iraní.

Trump también vinculó estas críticas a la falta de compromiso financiero de España con la OTAN, señalando que el país no destina el 5 % de su PIB a defensa. «Están protegidos, pero no quieren pagar su parte justa», sentenció el mandatario, sugiriendo que la relación de seguridad colectiva se ha vuelto unilateral y desequilibrada.

En respuesta a las amenazas, el presidente Pedro Sánchez calificó de «error» las acciones militares en Irán, advirtiendo que los ataques tendrán consecuencias de desestabilización notables a nivel global. A pesar de la fricción, el líder español expresó su respeto por la presidencia estadounidense y su admiración por la sociedad de ese país, aunque mantuvo la firmeza de no involucrar la infraestructura española en ofensivas que España no considera legítimas. Actualmente, Madrid ha optado por una postura defensiva, enviando la fragata ‘Cristóbal Colón’ a Chipre para proteger intereses europeos.

La posibilidad de un embargo comercial representa una amenaza crítica, ya que España, como miembro de la Unión Europea, negocia sus acuerdos de intercambio en bloque. Si Trump cumple su advertencia de imponer sanciones, esto podría derivar en una guerra comercial de mayores dimensiones entre Washington y Bruselas. Mientras tanto, las bases de Rota y Morón siguen siendo puntos estratégicos irremplazables para la logística de la OTAN en el Mediterráneo, lo que añade una capa de complejidad técnica a las amenazas políticas vertidas por el mandatario estadounidense.