Con información de CNN.

El Gobierno de Estados Unidos ha emitido una nueva directiva que obliga a los solicitantes de visas de no inmigrante a declarar verbalmente que no temen sufrir persecución en sus países de origen. Esta medida tiene como objetivo central restringir el ingreso al país de posibles solicitantes de asilo que utilicen vías regulares de viaje.

Según un cable diplomático enviado a embajadas y consulados en todo el mundo, los funcionarios deberán formular dos preguntas específicas sobre el riesgo de daño o maltrato en el país natal del solicitante. Para que el trámite de la visa de turista, estudiante o trabajador temporal continúe, el aspirante está estrictamente obligado a responder «no» a ambas interrogantes.

El Departamento de Estado justificó la normativa argumentando que los funcionarios consulares representan la primera línea de defensa de la seguridad nacional y deben evitar fraudes en el sistema migratorio. La política busca frenar a aquellos individuos que tergiversan su propósito de viaje con la intención de pedir asilo una vez que pisan suelo estadounidense.

Diversos especialistas en políticas migratorias han advertido que esta exigencia pondrá a muchas personas en una posición sumamente vulnerable, forzándolas a elegir entre decir la verdad sobre su seguridad personal o perder su vía legal de escape. Alertan, además, que estas severas restricciones podrían empujar a los migrantes a utilizar rutas clandestinas e inseguras para salvaguardar sus vidas.