Con información de EFE.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció este miércoles que la administración de Donald Trump mantiene una estrategia de hostilidad diaria que busca derrocar el orden constitucional de la isla por la fuerza.
Según el mandatario, Washington utiliza la crisis económica actual como un «indignante pretexto» para justificar sanciones que calificó de castigo colectivo contra todo el pueblo cubano.
Las declaraciones surgen tras afirmaciones del presidente estadounidense, quien sugirió que sería «un honor» tomar el control de la isla. Ante esto, la cancillería cubana acusó a Estados Unidos de pretender adueñarse de los recursos y la economía nacional mediante un cerco energético y un bloqueo petrolero que, según la ONU, contraviene el derecho internacional y agrava la situación humanitaria en el país.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, intensificó la presión al exigir cambios drásticos en el sistema político cubano y condicionar cualquier avance en las conversaciones bilaterales a la salida de Díaz-Canel del poder.
La Habana respondió asegurando que estas exigencias son una intromisión inaceptable en su soberanía y que cualquier intento de agresión externa enfrentará una «resistencia inexpugnable».
Finalmente, el Gobierno cubano vinculó la reciente ruptura de relaciones diplomáticas con países como Costa Rica y Ecuador a presiones directas de la Casa Blanca. El Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) afirmó que estas decisiones son arbitrarias y forman parte de un renovado intento por aislar a Cuba del resto del continente, aunque aseguraron que, al igual que hace 60 años, estos esfuerzos fracasarán.

