Con información del Diario las América

El Gobierno federal ordenó el despliegue estratégico de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en terminales aéreas de Florida para mitigar el caos operativo. Esta medida responde a una alarmante falta de personal de la TSA, cuyo ausentismo supera el 9% debido al cierre parcial del presupuesto. En el estado, la intervención se concentrará inicialmente en el Aeropuerto Internacional del Suroeste en Fort Myers, donde los oficiales realizarán labores de vigilancia y control de identidad.

Llama la atención de los analistas la exclusión del Aeropuerto Internacional de Miami en esta primera fase de despliegue migratorio. Expertos sugieren que la decisión busca evitar fricciones políticas y sociales en una metrópolis con una altísima densidad de población extranjera. Al priorizar Fort Myers, las autoridades federales intentan estabilizar el flujo de pasajeros en el suroeste del estado, una zona que actualmente presenta fallas logísticas críticas comparadas con otras terminales.

La estrategia ha despertado una fuerte oposición por parte de sectores sindicales, quienes advierten sobre los riesgos de seguridad al utilizar personal sin entrenamiento en protocolos de aviación. Mientras los líderes demócratas califican la medida de «inaceptable», el presidente Donald Trump ha endurecido su postura, sugiriendo la movilización de la Guardia Nacional si las demoras persisten. La falta de un acuerdo presupuestario en el Congreso mantiene en vilo la operatividad aérea de cara a la temporada de vacaciones.

Como consecuencia de las interminables filas en los aeropuertos, el sistema de transporte terrestre en Florida ha experimentado un auge sin precedentes. El servicio de trenes Brightline reportó cifras récord de usuarios esta semana, consolidándose como la alternativa preferida para quienes buscan evitar el colapso de las terminales aéreas. Sin un pacto político inminente que restablezca el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional, se anticipa que los retrasos y el malestar de los viajeros seguirán en aumento.