Con información de El Nuevo Herald.

Los Marlins de Miami detuvieron una racha de tres derrotas consecutivas al vencer 10-4 a los Bravos de Atlanta en el Truist Park. La ofensiva de los «peces», que venía de una sequía de apenas tres carreras en sus últimas 30 entradas, despertó este lunes con un ataque masivo de 16 hits. La victoria representa un respiro vital para la novena de Miami (9-8) tras haber sido barridos el pasado fin de semana por los Tigres en Detroit.

El gran protagonista del encuentro fue el toletero dominicano Agustín Ramírez, quien disparó un cuadrangular decisivo de tres carreras en el quinto inning para romper el empate. Ramírez, que terminó la jornada de 4-3 con cuatro remolcadas, castigó al relevista Aaron Bummer en un momento crítico del juego. A su esfuerzo se sumaron Liam Hicks, con tres hits y tres impulsadas, y Connor Norby, quien aportó un jonrón solitario para consolidar la ventaja.

En el montículo, el joven abridor dominicano Eury Pérez tuvo una apertura titubeante al permitir cuatro carreras y siete hits en cuatro episodios de labor. Aunque retiró los primeros tres capítulos sin dificultades, perdió el control en el cuarto y quinto inning, siendo relevado por un cuerpo técnico que logró silenciar a la artillería de los líderes de la División Este. El relevo de Miami, encabezado por Andre Nardy, cumplió con la tarea de proteger la ventaja construida por los bates.

Con este triunfo, los Marlins logran asestar el primer golpe en la serie contra Atlanta (10-7) y recuperan la confianza ofensiva. El despliegue de poder demostrado por Ramírez y Hicks sugiere un cambio de ritmo para el equipo, que ahora busca escalar posiciones en la tabla. El próximo encuentro será clave para determinar si los Marlins pueden mantener esta inercia ganadora frente a sus rivales directos de división.