Con información de EFE.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que su administración podría centrar su atención en Cuba una vez que finalice el conflicto bélico con Irán.

Durante un acto en la Casa Blanca, el mandatario describió a la isla como una «nación en colapso» y sugirió que endurecerá las medidas para impedir que el gobierno cubano reciba suministros regulares de crudo. Trump vinculó estas futuras acciones al éxito de sus operaciones actuales en el Medio Oriente.

Estas declaraciones surgen en respuesta a las preguntas sobre la reciente decisión de Washington de permitir, de forma excepcional, la llegada de algunos petroleros a la isla para aliviar su crisis energética.

El gobierno estadounidense ha establecido que cada envío será analizado «caso por caso», como ocurrió con el buque ruso Anatoly Kolodkin. Cuba requiere aproximadamente 60,000 barriles de crudo diarios, una necesidad que se ha vuelto crítica tras el bloqueo impuesto por EE. UU. a raíz de la caída de Nicolás Maduro en Venezuela.

Trump justificó su postura agresiva señalando que el gobierno cubano ha sido «opresivo» y ha tratado de manera «terrible» a los ciudadanos, mencionando casos de asesinatos y agresiones contra familiares de la comunidad cubano-estadounidense.

El magnate neoyorquino recalcó que cuenta con el apoyo de este sector electoral y criticó duramente el legado de Fidel Castro, asegurando que la isla ha sido gobernada de forma «espantosa» durante décadas.

Finalmente, el presidente estadounidense insistió en que el gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel está al borde del derrumbe debido al «estrangulamiento» económico y petrolero. Trump ha llegado a especular en diversas ocasiones sobre una posible «toma de control amistosa» por parte de Estados Unidos para instaurar un nuevo orden en la isla, manteniendo una retórica de máxima presión mientras persisten los contactos diplomáticos limitados entre ambas naciones.