Con información de Telemundo 51.
Activistas y organizaciones de derechos humanos en el sur de la Florida han iniciado gestiones urgentes para obtener una visa humanitaria para Alexander Díaz Rodríguez, un prisionero político de las protestas del 11 de julio en Cuba.
Tras cumplir íntegramente una condena de cinco años, Díaz Rodríguez fue liberado el pasado 4 de abril en un estado de desnutrición extrema.
Según denuncias, el hombre de 45 años padece cáncer de garganta y tiroides, enfermedades que no fueron tratadas adecuadamente durante su encierro.
Orlando Gutiérrez-Boronat, coordinador de la Asamblea de la Resistencia Cubana, lamentó profundamente el deterioro físico del exprisionero y confirmó que las autoridades estadounidenses ya le han dado prioridad al caso.
«Pedimos por favor que agilicen los trámites para poder sacar a este hombre de ese infierno», declaró Gutiérrez-Boronat, quien calificó el estado de Díaz Rodríguez como una consecuencia directa de la negligencia médica deliberada por parte del régimen cubano.
Organizaciones como Prisoners Defenders han denunciado que obligar a un paciente con cáncer a cumplir la totalidad de su sentencia sin atención especializada es un acto criminal. Javier Larrondo, presidente de dicha organización, afirmó que la falta de tratamiento médico es una herramienta de represión utilizada para «asesinar lentamente» a los opositores.
La situación se agrava por el hecho de que, tras su liberación, Díaz Rodríguez enfrenta hostigamiento en su natal Artemisa, donde se encuentra prácticamente en situación de calle.
Actualmente, el exprisionero padece complicaciones inmediatas como diarreas constantes y carece de un lugar fijo donde dormir, debido a que el régimen presuntamente amenaza a los propietarios que intentan rentarle alojamiento.
Los defensores de derechos humanos continúan presionando para obtener el parole médico que permita su hospitalización inmediata en Estados Unidos. El caso se ha convertido en un símbolo de la precaria situación de los presos políticos que sobreviven a las cárceles de la isla bajo condiciones de extrema vulnerabilidad.
