Con información de EFE.

El gobierno interino de Perú se encuentra en una situación de inestabilidad tras la compra de una flota de aviones de combate F-16 valorada en 3.500 millones de dólares.

A pesar de que el presidente José María Balcázar sugirió postergar la decisión, el primer ministro Luis Arroyo confirmó que ya se realizó un primer pago de 2.000 millones para honrar los compromisos internacionales y evitar sanciones económicas.

Esta decisión provocó la dimisión inmediata de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores, quienes denunciaron falta de transparencia en el proceso. La crisis se agravó con el anuncio del Congreso de impulsar una moción de censura contra Balcázar, alegando que la seguridad nacional ha sido comprometida por versiones contradictorias sobre el contrato firmado con Estados Unidos.

Por otro lado, la candidata presidencial Keiko Fujimori rechazó la posible destitución del mandatario, señalando que el país requiere estabilidad frente a la segunda vuelta electoral del 7 de junio. Mientras tanto, la Fuerza Aérea del Perú recibió esta semana a dos aeronaves del Viper Demo Team de la USAF, que participarán en un festival aéreo en Lima para celebrar la nueva cooperación militar entre ambos países.

El nuevo ministro de Defensa, Amadeo Flores, asume el cargo en medio de fuertes presiones legislativas para aclarar los detalles de la compra. El debate se mantiene entre la necesidad de modernizar la defensa nacional con el modelo Block 70 y las críticas por la falta de consenso político en una adquisición de tal magnitud, que ha dejado al Ejecutivo peruano en una posición de vulnerabilidad.