Con información de El Nuevo Herald.
La ciudad de Nueva York volvió a convertirse en el deslumbrante epicentro del glamour mundial al celebrar una nueva y espectacular edición de la Met Gala, que este año unió el diseño y la estética bajo la consigna «La moda es arte». El fastuoso y codiciado evento logró congregar a las figuras más preponderantes del cine, la música y el deporte en las escalinatas del Museo Metropolitano de Arte.
La inolvidable velada estuvo bajo la tutela y copresidencia de celebridades absolutas como Beyoncé, Nicole Kidman y Venus Williams, regalando a la prensa atuendos que pasaron de lo magistral a lo extravagante. El toque hispano brilló intensamente gracias a estrellas de la talla de Bad Bunny, con una asombrosa transformación prostética, y Rauw Alejandro, quienes compartieron reflectores con incombustibles íconos como Cher y Madonna.
Dejando a un lado el imponente y viral espectáculo de las redes sociales, el director general del prestigioso recinto cultural, Max Hollein, confirmó ante los medios que el evento impuso un increíble récord al recaudar la suma de 42 millones de dólares para el Instituto del Traje. Esta inyección financiera superó largamente los 31 millones generados en el año previo, consolidando a la gala como la cumbre filantrópica de la alta costura.
Pese al éxito económico, la majestuosa fiesta también debió sortear algunas incomodidades y protestas por la designación honoraria del magnate Jeff Bezos y Lauren Sánchez. Numerosos grupos de activistas sociales empapelaron la ciudad exigiendo un boicot contra la asistencia del billonario por considerarla una muestra desmedida de riqueza, aunque la implacable Anna Wintour no dudó en defender públicamente el compromiso benéfico de la pareja.
