Con información de DW.
La tensión bélica en el Medio Oriente alcanza un nivel crítico luego de que el Pentágono advirtiera que cualquier ataque iraní contra navíos comerciales desatará una respuesta militar «devastadora». El severo pronunciamiento fue emitido por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en medio de una nueva operación naval desplegada por Estados Unidos para salvaguardar las rutas marítimas internacionales.
Aunque el alto mando militar aseguró en rueda de prensa que Washington «no busca iniciar una pelea», dejó muy claro que bajo ninguna circunstancia tolerarán que el régimen iraní bloquee el libre tránsito de embarcaciones por el estrecho de Ormuz. En la misma línea, el general Dan Caine reforzó esta postura indicando que las tropas norteamericanas están listas para reiniciar hostilidades inmediatamente si reciben la orden superior.
La firme y directa declaración de Estados Unidos provocó una rápida y desafiante reacción verbal por parte de Teherán. Mohamad Baqer Qalibaf, máximo negociador y presidente del Parlamento iraní, calificó de «intolerable» la situación para EE. UU. y amenazó con que la presencia norteamericana en la zona disminuirá notablemente, acusando a la potencia occidental de amenazar la seguridad energética global.
Esta peligrosa escalada retórica y diplomática se produce en un contexto regional de altísima volatilidad producto de conflictos recientes. El control absoluto de este paso marítimo vital, por el que solía fluir la quinta parte del comercio petrolero mundial, se ha convertido hoy en el principal e impredecible foco de fricción geopolítica que amenaza la estabilidad del globo.
