Con información de CNN.
Los datos más recientes del Índice de Precios al Consumidor publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales revelaron que la inflación anual en Estados Unidos se situó en un 3,8%, la tasa más alta registrada desde mayo de 2023. Esta cifra, impulsada por un aumento mensual del 0,6%, superó las expectativas de los economistas y agudizó las preocupaciones sobre el costo de vida en el país.
El impacto económico ha revertido una tendencia positiva para los trabajadores, ya que por primera vez en tres años, el crecimiento salarial no logró superar a la inflación. El reporte oficial indica que el crecimiento anual del salario promedio por hora, tras ser ajustado por los aumentos de precios, arrojó números negativos el pasado mes, impactando directamente el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Este fenómeno se ve fuertemente influenciado por el encarecimiento de la energía, exacerbado por las recientes tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, Israel e Irán. El aumento en el costo de los combustibles se ha propagado rápidamente a lo largo de la cadena de suministro, provocando incrementos drásticos en bienes básicos; un ejemplo de ello es el alza del 2,3% en frutas y verduras frescas, el mayor aumento mensual en 16 años debido a los costos del transporte diésel.
La reacción de los mercados financieros ante el sombrío panorama económico no se hizo esperar. Durante la mañana de este martes, los futuros de los principales índices bursátiles, como el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq 100, operaron en terreno negativo, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años experimentó un ligero aumento, ubicándose en el 4,43%.
