Con información de Infobae.

El presidente estadounidense Donald Trump desató una nueva controversia al afirmar que está “considerando seriamente” la anexión de Venezuela para convertirla en el estado número 51 de los Estados Unidos.

Esta sorpresiva aseveración fue compartida a través de una llamada telefónica con el presentador de Fox News, John Roberts, a quien el líder republicano le aseguró con total confianza que los ciudadanos venezolanos le profesan un gran afecto y «le aman».

Durante la conversación, el magnate justificó su interés territorial haciendo un especial énfasis en que la nación sudamericana posee «40 billones de dólares en petróleo». Siguiendo esta línea discursiva, Trump ya había declarado días atrás que la población de ese país se encuentra actualmente «bailando en las calles» gracias a los beneficios y el impulso económico que han traído consigo las recientes inversiones extranjeras en el sector de hidrocarburos.

Esta propuesta geopolítica se suma a un historial de declaraciones atípicas por parte del mandatario. De hecho, no es la primera vez que Trump coquetea públicamente con la idea de anexar o dominar otros países, habiendo realizado comentarios sarcásticos similares sobre Canadá, así como referencias burlonas hacia Venezuela el pasado marzo, justo después de que el equipo de béisbol estadounidense cayera derrotado ante la selección caribeña en el Clásico Mundial.

La polémica declaración motivó una respuesta inmediata desde La Haya por parte de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien rechazó categóricamente la idea de Trump afirmando que Venezuela «no es una colonia, sino un país libre». Aunque el gobierno de transición venezolano busca mantener una agenda diplomática de cooperación con Washington tras la captura de Nicolás Maduro, Rodríguez dejó claro que una anexión «jamás estaría prevista» debido al profundo arraigo independentista de su población.