Con información de Univisión.

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, propuso formalmente el establecimiento de un nuevo marco de relaciones bilaterales entre Washington y la sociedad civil de Cuba. Mediante una declaración oficial difundida en video, el jefe de la diplomacia estadounidense realizó el ofrecimiento de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria de alimentos y medicamentos. No obstante, Rubio enfatizó que estos recursos no serán entregados al gobierno de la isla, sino que deberán ser distribuidos exclusivamente por la Iglesia católica u organizaciones caritativas de confianza.

Durante su pronunciamiento, el secretario de Estado desmintió de forma categórica que la severa escasez de combustible, alimentos y las jornadas de hasta 22 horas sin electricidad en la isla se deban a un bloqueo petrolero norteamericano. Rubio responsabilizó directamente a la cúpula gobernante de haber saqueado las finanzas públicas y detalló que la corporación militar GAESA posee activos por 18.000 millones de dólares y controla el 70% de la economía, superando por tres veces el presupuesto del propio gobierno actual de Cuba.

El funcionario estadounidense argumentó que las autoridades de La Habana prefirieron depender del crudo gratuito enviado en su momento por Hugo Chávez y Nicolás Maduro en lugar de invertir en la modernización de las centrales termoeléctricas locales. Rubio denunció que el dinero recaudado por el conglomerado empresarial castrense ha sido desviado para la construcción de hoteles de lujo enfocados en el turismo extranjero y para financiar los estilos de vida suntuosos de familiares de los dirigentes en ciudades como Madrid y Miami, mientras la población civil enfrenta severos racionamientos.

Finalmente, Rubio reafirmó que la administración del presidente Donald Trump está completamente lista para abrir un nuevo capítulo histórico de cooperación enfocado de forma directa en los ciudadanos cubanos y sus capacidades industriales. El secretario de Estado concluyó señalando que el único obstáculo para un futuro de prosperidad en Cuba son los actuales gobernantes, reiterando que la propuesta norteamericana busca saltarse las estructuras burocráticas del Estado cubano para aliviar directamente la crisis humanitaria de la población.