Con información del Diario las Américas.

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Florida y el Instituto de Alimentación y Ciencias Agrícolas (UF/IFAS) advierte que el desarrollo del fenómeno climático de El Niño representa una grave amenaza para la industria de la fresa de Florida, valorada en 500 millones de dólares anuales. El especialista Vinicius Cerbaro presentó los resultados durante la conferencia Florida AgriTech en Plant City, señalando que existe un 60% de probabilidad de que El Niño se desarrolle entre mayo y julio, extendiendo sus efectos de alta humedad hasta finales de año.

De acuerdo con las evaluaciones técnicas, las fases de El Niño alteran la presión atmosférica del océano Pacífico tropical, provocando en Florida lluvias más copiosas y un descenso generalizado de las temperaturas. Este exceso de humedad constante crea el escenario propicio para la proliferación de enfermedades fúngicas como la Botrytis, responsable de la podredumbre del fruto. El riesgo sanitario es crítico debido a que la cosecha se ejecuta entre noviembre y abril, coincidiendo exactamente con el periodo de mayor intensidad del ciclo climático ENSO.

Para contrarrestar el impacto económico, los científicos analizaron 74 años de registros climáticos y determinaron que el riesgo de Botrytis en los condados de Hillsborough, Polk, Manatee y Hardee supera el promedio en un 70% durante los años de El Niño. Como solución proactiva, se ha promovido el uso del Sistema de Asesoramiento para la Fresa (SAS), un mecanismo digital de alerta temprana que sustituye los calendarios fijos de fumigación por notificaciones basadas en condiciones meteorológicas reales, optimizando el uso de fungicidas.

El estudio determinó que, a diferencia de El Niño, las fases de La Niña suelen traer condiciones secas que reducen las afecciones en los cultivos, aunque el aumento global de temperaturas podría contrarrestar dicho beneficio. Los expertos de UF/IFAS concluyeron que la próxima temporada agrícola presentará desafíos complejos como la reducción de luz solar y el exceso de precipitaciones en los campos. Sin embargo, confían en que el sistema de alertas tempranas permitirá a los agricultores de Hillsborough —epicentro productor de invierno— mitigar las pérdidas financieras del sector.