Con información de EFE.

Los devastadores terremotos en Venezuela dejaron una estimación preliminar de 6,700 millones de dólares en pérdidas materiales, según una evaluación satelital del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. El informe técnico detalla un impacto catastrófico en la infraestructura de la región norte del país caribeño, registrando al menos 855 edificaciones severamente afectadas por los movimientos telúricos del pasado 24 de junio.

Ante la magnitud del desastre financiero, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció conversaciones con el Departamento de Estado de EE. UU. y el Fondo Monetario Internacional para recuperar recursos financieros de reconstrucción. El gobierno chavista también confirmó contactos con el Banco Interamericano y el Banco Mundial, entidades internacionales que ya ofrecieron cooperación financiera no reembolsable y líneas de créditos de emergencia.

Para canalizar la asistencia económica, el Ejecutivo central creó un fondo inicial de 200 millones de dólares y habilitó una cuenta auditada en la CAF para recibir donaciones monetarias de la comunidad internacional destinadas a la edificación de viviendas. De igual forma, Rodríguez informó sobre el arribo de un grupo de ingenieros altamente especializados procedentes de Israel para determinar la habitabilidad de las construcciones que sufrieron daños pero no colapsaron.

La urgencia habitacional es crítica en las zonas afectadas, donde el Gobierno calcula que más de 12,800 personas perdieron sus hogares por completo. Mientras la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, documenta hasta 16,000 ciudadanos desplazados en las calles, la mandataria interina prometió públicamente que antes de que finalice el año todas las familias damnificadas contarán con una nueva vivienda.