Con información de CNN.

Delcy Rodríguez cumplió seis meses como presidenta encargada de Venezuela en medio de la peor crisis de su gestión debido a la emergencia sísmica del pasado 24 de junio. Rodríguez asumió el poder político la noche del pasado 5 de enero, luego de que el mandatario Nicolás Maduro fuera capturado en Caracas mediante un sorpresivo operativo militar ejecutado por fuerzas armadas de los Estados Unidos.

Durante este primer semestre, su gobierno se ha caracterizado por una dinámica de juego político pendular, alternando medidas de apertura exigidas por Washington con acciones para retener un control institucional absoluto. Entre los pasos destacados figura la aprobación de una ley de amnistía y la excarcelación de prisioneros políticos, aunque organizaciones de derechos humanos como Foro Penal advierten que aún permanecen 373 personas recluidas por motivos ideológicos.

En el ámbito económico, la administración interina ha consolidado un notable acercamiento con la Casa Blanca, aprobando reformas legislativas para abrir los sectores de hidrocarburos y minería a la inversión extranjera. La estatal PDVSA inició negociaciones directas para la venta de crudo a Estados Unidos, una estrategia de cooperación energética que motivó la visita oficial a Caracas de los secretarios de Energía e Interior norteamericanos.

A pesar de que líderes de la oposición como María Corina Machado presionan desde el exterior para acelerar una transición democrática, el gobierno de Donald Trump mantiene firmemente su respaldo político hacia Rodríguez. El Departamento de Estado enfatizó que la prioridad absoluta es la estabilidad y la reconstrucción del país, descartando que el escenario de desastre altere los acuerdos petroleros vigentes.