Con información de Infobae.

El sistema de deportaciones aéreas de Estados Unidos alcanzó cifras récord durante julio de este año, registrando más de 2.150 vuelos de cumplimiento migratorio. De este total, 329 operaciones fueron de carácter internacional, marcando el mayor volumen mensual desde que se inició el monitoreo en 2020.

Un tercio de estas expulsiones tuvo como destino a Centroamérica, siendo Guatemala el país más afectado de la región con 63 vuelos de repatriación. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos denuncian que estas rutas están siendo utilizadas para trasladar a miles de ciudadanos mexicanos en calidad de tránsito.

Por otro lado, países como Honduras han comenzado a recibir vuelos de deportación operados directamente por aviones militares de la Fuerza Aérea estadounidense. Naciones como Costa Rica y Panamá también se han sumado a esta arquitectura regional, recibiendo a migrantes de terceros países bajo millonarios acuerdos de financiamiento con Washington.

Organismos como Amnistía Internacional alertaron que este masivo entramado de traslados a terceros países viola el derecho internacional, al expulsar a los migrantes hacia territorios donde podrían correr riesgo de sufrir abusos o detenciones arbitrarias sin ningún tipo de representación legal.