Con información de EFE
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, oficializó la terminación de las mesas de diálogo con tres grupos armados ilegales, argumentando que dichas organizaciones carecen de una voluntad real y verificable para alcanzar la paz o someterse a la justicia.
El mandatario revocó las resoluciones que reconocían a los delegados de dos disidencias de las FARC y del grupo paramilitar Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, estructuras que formaban parte del proyecto de «paz total» impulsado por su antecesor, Gustavo Petro.
Durante su mensaje a la nación, De la Espriella calificó las anteriores negociaciones como una «claudicación de la soberanía» frente al narcoterrorismo. Aseguró firmemente que no permitirá que las mesas de diálogo se conviertan en refugios para quienes insisten en perpetuar la violencia sin ofrecer resultados concretos.
En la misma alocución, el presidente ofreció disculpas públicas por el componente religioso incluido en su ceremonia de investidura, acatando la orden de un juez laboral que determinó una vulneración a la neutralidad laica del Estado colombiano durante el acto oficial.
