Con información de DW.

El gobierno de España asumió la anfitrionía de la trigésima Cumbre Iberoamericana, congregando a jefes de Estado, ministros de Exteriores y delegaciones internacionales para debatir la cooperación hemisférica.

El cónclave diplomático se desarrolla marcado por las notorias ausencias de los principales mandatarios de la izquierda regional, como Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Delcy Rodríguez, quienes optaron por enviar a sus cancilleres.

Analistas políticos internacionales han puesto de relieve que este escenario deja un evidente predominio de delegaciones afines a posturas moderadas o conservadoras, reflejando los actuales equilibrios de poder en el continente.

Pese a la baja en la participación presidencial directa, la nación anfitriona destacó que la totalidad de los países miembros mantienen una representación oficial activa, contrastando con la escasa asistencia de la anterior cumbre en Ecuador.

Las mesas técnicas de trabajo se concentran en impulsar el desarrollo sostenible, consolidar la seguridad jurídica regional y fortalecer los lazos comerciales históricos entre América Latina y Europa.