Con información del Nuevo Herald.

Fuerzas militares de Estados Unidos llevaron a cabo una operación limitada y de carácter defensivo en la estratégica isla iraní de Qeshm, situada a la entrada del golfo Pérsico, en vísperas de las elecciones legislativas.

Funcionarios del Pentágono detallaron que la acción táctica respondió directamente al impacto contra una aeronave militar estadounidense en la región, buscando neutralizar instalaciones militares destinadas a amenazar el tráfico marítimo comercial.

La zona bombardeada en Qeshm albergaba infraestructura crítica de Teherán, incluyendo una base naval, una planta desalinizadora y un complejo subterráneo de almacenamiento de misiles.

Pese a la escalada en las operaciones en el estrecho de Ormuz, el presidente Donald Trump restó importancia a un conflicto abierto, afirmando categóricamente que Estados Unidos «ya había ganado la guerra contra Irán» y abogando por salidas diplomáticas.

Aunque el mandatario descartó nuevos ataques inmediatos tras la jornada electoral de este martes, el Pentágono mantiene reforzada su presencia táctica en el área y valora diversas opciones estratégicas ante cualquier eventualidad.