Con información de EFE.

El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, acusó formalmente al mandatario saliente Gustavo Petro de orquestar un golpe de Estado. La crisis institucional estalló luego de que Petro endureciera su retórica política y declarara abiertamente en sus redes sociales que no reconoce la legitimidad ni el triunfo del candidato de ultraderecha en las urnas.

Frente a lo que calificó como un plan ilegal para aferrarse al poder, De la Espriella ordenó la suspensión inmediata del proceso de transición de mando presidencial. El futuro gobernante instruyó a su vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, a congelar las mesas de empalme con los ministros actuales, advirtiendo que su bloque no legitimará la destrucción del orden constitucional.

El mandatario saliente insiste en que las elecciones del pasado 21 de junio fueron manipuladas mediante un fraude algorítmico, proclamando como verdadero presidente legítimo al filósofo izquierdista Iván Cepeda, quien fue derrotado en el balotaje. Cepeda respaldó la postura de la Casa de Nariño y se declaró en un estado de desobediencia civil pacífica frente a la nueva administración.

La tensión política ha llevado a que el presidente electo emita un llamado directo a las Fuerzas Armadas y al Congreso para defender la voluntad de los 13 millones de votantes. De la Espriella sentenció que la transición no será un simple intercambio de documentos, sino una auditoría implacable para encarcelar a los funcionarios corruptos del gobierno saliente.