Con información del Diario las Américas.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, afirmó estar plenamente convencido de que existió una «gran complicidad» dentro del régimen venezolano que facilitó la captura de Nicolás Maduro. Durante una conferencia de prensa en Kenia, el alto diplomático ofreció su perspectiva sobre la sorpresiva caída del líder chavista, sugiriendo que la exitosa operación militar liderada por Estados Unidos no habría prosperado sin el apoyo y la colaboración directa de altos funcionarios del propio sistema oficialista.
Al evaluar el panorama geopolítico de la región caribeña, Guterres descartó tajantemente que una «solución militar» extranjera sea la vía para resolver la dramática crisis en Cuba. El titular de la ONU expresó su desacuerdo con las presiones de Washington hacia la isla y calificó como «injusta» cualquier comparación entre ambas naciones, argumentando que el régimen de La Habana no presenta las mismas fisuras ni el quiebre interno que dejó vulnerable al gobierno venezolano.
Las contundentes afirmaciones del máximo representante de la diplomacia mundial cobran un peso especial dado que Guterres se encuentra transitando los últimos meses de su mandato en Naciones Unidas, el cual culmina este año 2026. Su franqueza al exponer las debilidades estructurales y las traiciones internas del chavismo ofrece una lectura clara sobre cómo se pavimentó el camino para que Delcy Rodríguez asumiera el mando interino tras la extradición de Maduro a Nueva York por cargos de narcotráfico.
Como reacción directa a este análisis, las palabras de Guterres desataron una protesta formal por parte de la Cancillería de Venezuela. La administración de transición catalogó las declaraciones del secretario general como «impropias de su alta investidura», quejándose amargamente en un comunicado oficial de que su postura sobre la complicidad interna contradice los principios de objetividad, imparcialidad y buena fe consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
