Aunque ya lo había anunciado, llegó el día, bastante doloroso para Roger Federer y para el tenis. Federer se despidió el viernes por la noche con una última competencia antes de retirarse a los 41 años después de una carrera superlativa que abarcó casi un cuarto de siglo e incluyó 20 títulos de Grand Slam y el papel de un estadista.

Terminó sus días como jugador profesional con una derrota en dobles junto a su antiguo rival Rafael Nadal para el Equipo de Europa en la Copa Laver contra Frances Tiafoe y Jack Sock del Equipo Mundial, así lo indica AP. 

La verdad es que los vencedores, las estadísticas y el marcador (OK, para que conste fue 4-6, 7-6 (2), 11-9) no importaron, y todo estaba completamente fuera de lugar. Después de todo, la ocasión se trató de la despedida en sí. O, mejor, las despedidas, en plural: la de Federer al tenis, a la afición, a sus competidores y compañeros. Y, naturalmente, las despedidas de Federer de cada una de esas entidades.

“Ha sido un viaje perfecto”, aseguró Federer. “Yo lo haría todo de nuevo”.

Cuando terminó el partido y, con él, su etapa en el tenis profesional, Federer abrazó a Nadal, luego a Tiafoe y Sock pero las lagrimas no podrán ser controlados. Fueron muchas lágrimas para todos; Nadal también.