Robert Crimo, detenido por el tiroteo mortal del pasado 4 de julio en la localidad estadounidense de Highland Park, en la periferia de Chicago, confesó ser el autor del crimen, pero, además, la policía señaló que contemplaba «seriamente» un segundo ataque.

En una rueda de prensa, el fiscal Eric Rinehart anunció que Crimo, de 21 años, iba vestido de mujer para pasar desapercibido entre la multitud que se disponía a presenciar el desfile del Día de la Independencia. Relató que subió al tejado de un edificio y desde una esquina comenzó a disparar a los diez minutos de haber comenzado el desfile, luego bajó y aprovechó el caos armado para huir en vehículo de la escena del crimen y dirigirse a su próximo objetivo con el arma que tenía.

Cronica indica que, el fiscal del condado de Lake detalló ante la prensa que Crimo «admitió lo que hizo» durante su interrogatorio y que deberá hacer frente a siete cargos de asesinato en primer grado, uno por cada víctima mortal, además de que se presentarán más acusaciones en los próximos días en relación con las 39 personas heridas.

La investigación sigue abierta y por el momento las autoridades no se han pronunciado sobre sus motivaciones.