El presidente Joe Biden pidió al Congreso suspender los impuestos federales a la gasolina y al diésel durante tres meses, una medida destinada a aliviar las presiones financieras en las gasolineras que también revela la toxicidad política de los altos precios de la gasolina en un año electoral, reseña Telemundo51. 

El presidente demócrata también pedirá a los estados que suspendan sus propios impuestos a la gasolina o proporcionen un alivio similar, según funcionarios del gobierno que anticiparon sus propuestas bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar públicamente.

En discusión está el impuesto federal de 18.4 centavos por galón sobre la gasolina y el impuesto federal de 24.4 centavos por galón sobre el combustible diésel. Si los ahorros en gasolina se trasladaran por completo a los consumidores, la gente ahorraría aproximadamente un 3.6 % en el surtidor cuando los precios promedian alrededor de $5 por galón en todo el país.

Sin embargo, muchos economistas y legisladores de ambos partidos ven con escepticismo la idea de una exención del impuesto a la gasolina.