Centenas de seguidores del exmandatario brasileño Jair Bolsonaro invadieron el domingo la sede del Congreso Nacional en una manifestación que pide una intervención militar para derrocar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El grupo, que defiende tesis golpistas, superó una barrera policial y subió la rampa que da acceso al techo de los edificios de la Cámara de los Diputados y del Senado, y algunos entraron dentro de la sede legislativa, destaca El Carabobeño. 

Los extremistas, en su mayoría con camisetas amarillas, verdes y banderas de Brasil, también atacaron algunos vehículos de la Policía Legislativa, que brinda seguridad al Congreso. También destruyeron barreras de protección y armados con palos, enfrentaron a los agentes que intentaron contener, sin éxito, la entrada de los manifestantes.

Lula, que asumió la Presidencia de Brasil el pasado 1 de enero, se encontraba el fin de semana de viaje en la ciudad de Araraquara, en Sao Paulo. Las autoridades brasileñas investigaban el lunes después de que miles de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro irrumpieron en el Congreso, la Corte Suprema y el palacio presidencial y luego destrozaron las principales sedes de poder del país, así lo destaca AP. 

En una conferencia de prensa el domingo por la noche, el ministro de Relaciones Institucionales de Brasil aseguró que los edificios serían inspeccionados en busca de pruebas, incluidas huellas dactilares e imágenes, para pedir cuentas a las personas, y que los manifestantes aparentemente tenían la intención de provocar acciones similares en todo el país.

El ministro de Justicia, Flávio Dino, dijo que los actos equivalían a terrorismo y golpismo y que las autoridades comenzaron a rastrear a quienes pagaron los autobuses que transportaron a los manifestantes a la capital.