Con información de El Nacional.
A siete meses de la captura de Nicolás Maduro y bajo la gestión interina de Delcy Rodríguez, el chavismo atraviesa una profunda fractura política interna que contrasta con la cohesión que mantuvo en años anteriores. Antiguos aliados del oficialismo han calificado la situación como una traición al proyecto político y han cuestionado abiertamente el rumbo de la administración actual.
El descontento quedó plasmado en la llamada «Declaración de Maracay», firmada por 29 referentes y dirigentes históricos del chavismo. En el documento, los firmantes rechazaron cualquier modalidad de tutelaje o dominación sobre Venezuela y exigieron que el proceso de diálogo con la oposición se desarrolle de manera transparente y sin concesiones a intereses externos.
Las diferencias se profundizaron con la participación de la administración de Rodríguez en las negociaciones impulsadas por Washington. Figuras emblemáticas como Iris Varela, Elías Jaua y Francisco Arias Cárdenas criticaron públicamente las conversaciones, mientras que movimientos de izquierda protestaron en las calles manifestando su rechazo al denominado «Rodrigato».
Incluso exgobernadores como Arias Cárdenas señalaron que la dirigencia oficialista debe asumir la realidad política y actuar bajo la lógica de una reconstrucción constitucional. La creciente división expone el desgaste y la fragmentación del bloque oficialista tras el cambio de mando en la jefatura del Estado.
