Con información de Telemundo 51.
La legisladora demócrata por Florida, Sheila Cherfilus-McCormick, enfrenta este martes una audiencia crucial en el Comité de Ética de la Cámara de Representantes, donde se decidirá su castigo por 25 presuntas violaciones a las normas del Congreso.
Las acusaciones incluyen graves faltas a las leyes de financiamiento de campañas y estándares éticos. El liderazgo republicano, encabezado por Mike Johnson, ya ha manifestado su intención de impulsar la expulsión definitiva de la congresista.
Cherfilus-McCormick está en el ojo del huracán tras ser acusada federalmente de robar 5 millones de dólares provenientes de fondos de ayuda por el COVID-19. Se alega que utilizó dicho dinero, destinado originalmente al negocio de salud de su familia, para financiar su campaña de 2022 y realizar compras personales de lujo, incluyendo un anillo de diamantes. La legisladora se ha declarado inocente y ha invocado su derecho a no autoincriminarse ante el panel de investigadores.
La defensa de la congresista y grupos de simpatizantes locales han solicitado cautela al comité, advirtiendo que su destitución dejaría a miles de ciudadanos sin representación legislativa.
Por otro lado, la presión republicana es firme; el representante Greg Steube ha confirmado que buscará el voto de dos tercios de la Cámara necesario para la expulsión. Este movimiento podría desencadenar represalias políticas, apuntando también a investigaciones éticas contra legisladores republicanos como Cory Mills.
De concretarse la expulsión, Cherfilus-McCormick se convertiría en uno de los pocos miembros en la historia de EE. UU. en ser removidos por sus pares. Históricamente, el Congreso ha preferido que sean los votantes quienes decidan el futuro de los representantes, pero la gravedad de los cargos de fraude y malversación de fondos públicos ha unificado a la bancada republicana en la búsqueda de una sanción ejemplar antes de los próximos comicios.
