Con información de Infobae.
El aplaudido retorno de Miranda Priestly a los cines ha sido un fenómeno absoluto, logrando que la secuela de «El diablo viste de Prada» recaude unos asombrosos 233 millones de dólares a nivel global durante sus primeros días.
Esta avasallante cifra rompió pronósticos y casi cuadruplica lo generado por la entrega original de 2006, dándole a Disney un éxito sin precedentes este año.
La clave indiscutible de este triunfo comercial fue la exitosa negociación para reunir a su legendario elenco original, liderado por Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt. La brillante narrativa, que sitúa a los personajes dos décadas después del primer conflicto, logró reconectar con los fans apelando a la nostalgia y manteniendo la aguda sátira al mundo de la moda.
Para garantizar este monumental éxito, los estudios Disney desembolsaron un masivo presupuesto de 100 millones de dólares, gran parte destinado exclusivamente a los honorarios de las protagonistas. La campaña de marketing se alejó de los métodos tradicionales y se centró por completo en viralizar en redes sociales el esperado reencuentro de las icónicas actrices.
Este abultado resultado financiero le demuestra a la industria de Hollywood que las secuelas tardías construidas sobre la nostalgia pueden dominar la cartelera si respetan el legado del material original. El avasallante debut de la cinta opacó por completo a sus competidores y demostró el poder de convocatoria del cine presencial en la era moderna.
