Iniciando el mes de mayo, autoridades de salud de varias naciones, desde Europa hasta Canadá, Estados Unidos y Australia, han comenzado a detectar casos de esta extraña enfermedad, cuyos brotes anteriores habían sido muy contenidos.

En años recientes, solo se habían detectado casos fuera de África en EEUU, Israel, Reino Unido y Singapur (aunque esto no implica que no se haya dado en otros países, donde los sistemas de detección epidemiológica son menos desarrollados). Sin embargo, en las últimas semanas, los brotes se han ido multiplicando en una forma que ha comenzado a sonar las alertas en las instituciones sanitarias.

BBC destaca que diversos organismos de vigilancia epidemiológica y expertos, no obstante, han aclarado que, aunque aún se estudian los actuales casos y sus formas de contagio, la viruela del mono no constituye una amenaza para la salud del público general.

Algo que si hay que destacar es que, es la primera vez que tantos países del mundo detectan a la par nuevos casos en el mismo lapso de tiempo y muchos de ellos sin conexión aparente o sin historiales de viaje a África.

Las autoridades sanitarias de varios países, incluidos varios latinoamericanos, se han puesto en alerta para identificar con celeridad cualquier potencial caso de viruela del mono, para poder ofrecer tratamiento, rastrear contactos y evitar la propagación del virus. Para ello, las agencias de salud han recomendado a sus poblaciones estar atentas a los síntomas y acudir al médico si hay sospecha de estar contagiado, principalmente si has estado de viaje en las últimas tres semanas (el periodo de incubación de la enfermedad).

La Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido (Ukhsa, por sus siglas en inglés) señala que, al inicio, los síntomas de la enfermedad suelen ser parecidos a los de una gripe e incluyen:

  • fiebre
  • dolor de cabeza
  • dolores musculares
  • dolor de espalda
  • escalofríos
  • agotamiento
  • ganglios linfáticos inflamados

El síntoma más característico aparece de 1 a 5 días después de la fiebre: se desarrolla una erupción que a menudo comienza en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo, principalmente manos y pies.

En Reino Unido, donde se ha reportado hasta ahora una de las mayores cantidades de casos, las autoridades investigan como patrón que muchos de los enfermos son hombres que tienen sexo con otros hombres. Aunque se han valorado algunas teorías como que el virus ha mutado y ahora también puede ser de transmisión sexual, epidemiólogos y virólogos británicos creen que al final esto se debe a que el virus se ha seguido transmitiendo de una forma ya conocida: el contacto cercano piel con piel.

Por eso, la agencia de salud británica ha decidido ponerse en contacto con clínicas de atención a personas LGBTI para alertar a estos grupos de potenciales riesgos asociados al contagio de la viruela del mono a través del contacto íntimo. Susan Hopkins, asesora médica jefe de la Ukhsa, explicó que una de las medidas a tomar es velar por la aparición de lesiones en la piel.

«Hacemos un llamado para que los hombres que son homosexuales y bisexuales y estén al tanto de cualquier erupción o lesión inusual se comuniquen con un servicio de salud sexual sin demora si tienen inquietudes».

El potencial contagio de una persona a otra no ocurre solo por contacto durante el sexo. La Ukhsa explica que la propagación puede darse a través de cualquier:

  • contacto con ropa usada por una persona infectada (incluidas ropa de cama o toallas)
  • contacto directo con lesiones o costras de la piel del enfermo
  • tos o estornudos de una persona contagiada

En ese sentido, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recuerdan que lavarse las manos sigue siendo una acción decisiva ante este virus. «Practica una buena higiene de manos después del contacto con animales o humanos infectados. Lávate las manos con agua y jabón o usa un desinfectante para manos a base de alcohol», recomiendan los CDC.

La Clínica Cleveland recuerda que, en África, la enfermedad se ha vuelto más frecuente en niños, por lo que los padres deben aplicar estos cuidados también a los menores. Aunque de momento no ha sido detectada en animales, otros brotes de viruela del mono han tenido su origen en algunas especies transportadas desde África.