Un experto en salud mental de la defensa en el juicio penal contra el tirador en una escuela de Florida, Nikolas Cruz, puede precisar cuándo se dio cuenta de que el asesino en serie de 23 años todavía tiene “pensamientos irracionales”: los dos estaban hablando de cosas triviales cuando Cruz comenzó a describir planes para una eventual vida fuera de prisión.

Wesley Center, un consejero de Texas, aseguró que eso sucedió el año pasado en la cárcel del condado de Broward cuando colocó sondas en el cuero cabelludo de Cruz para realizar un escaneo y mapear su cerebro. En las audiencias de esta semana, la defensa intentará convencer a la jueza de circuito Elizabeth Scherer de que se debe permitir que Center y otros expertos testifiquen en el juicio en curso de Cruz sobre lo que mostraron sus pruebas, algo que la fiscalía quiere prohibir.

“Tuvo algún tipo de epifanía mientras estaba en la cárcel que centraría sus pensamientos en poder ayudar a las personas”, según muestran las transcripciones, Center indicó a los fiscales durante una entrevista previa al juicio este año. “El propósito de su vida era ayudar a los demás”, reseña AP. 

Cruz, nunca será libre. Desde su arresto aproximadamente una hora después de que asesinó a 14 estudiantes y tres miembros del personal en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland el 14 de febrero de 2018, nunca ha habido ninguna duda de que sus años restantes estarían tras las rejas, sentenciados a muerte o cadena perpetua sin libertad condicional.