Con información de EFE.
En una noche histórica para la comunidad hispana, los Las Vegas Raiders seleccionaron al ‘quarterback’ Fernando Mendoza como la primera elección absoluta del Draft 2026 de la NFL. Mendoza, nacido en Boston y criado en Miami, llega a la liga tras una temporada legendaria con los Indiana Hoosiers, donde no solo se coronó campeón nacional invicto, sino que también se convirtió en el primer jugador de dicha universidad en ganar el prestigioso Trofeo Heisman.
Con apenas 22 años, Mendoza registró números impresionantes en la NCAA: lanzó para 3,535 yardas y 41 touchdowns, con apenas seis intercepciones en toda la campaña. El jugador celebró la noticia desde su casa en Coral Gables rodeado de su familia, destacando que su éxito es fruto de la «ética de trabajo cubana» que le inculcaron sus padres y sus cuatro abuelos, quienes emigraron de la isla en 1959 buscando libertad y oportunidades.
El reto que enfrenta el joven mariscal de campo en Las Vegas es monumental, ya que se incorpora a una franquicia que atraviesa una profunda crisis deportiva. Los Raiders vienen de tener el peor balance de la Conferencia Americana y la ofensiva más deficiente de la liga. Mendoza tendrá la responsabilidad de sustituir a Geno Smith y romper una racha negativa de décadas, pues el equipo no gana un partido de postemporada desde antes de que él naciera.
La elección de Mendoza no es solo un movimiento deportivo, sino una apuesta estratégica de los Raiders por un jugador franquicia con un brazo de élite y gran capacidad de liderazgo. La organización confía en que su mentalidad ganadora y su conexión con la creciente base de fanáticos latinos transformen la identidad del equipo. Con esta selección, Mendoza se convierte formalmente en la nueva cara visible de un proyecto que busca devolverle la gloria a Las Vegas.
