Con información de Infobae.

La Junta de Gobernadores de Florida aprobó unánimemente una polémica normativa que prohibirá la matriculación de estudiantes indocumentados en las universidades públicas del estado a partir de 2027. La medida afectará exclusivamente a aquellas instituciones académicas que hayan rechazado a aspirantes calificados debido a la falta de cupos en los dos años anteriores.

La nueva directiva estatal no tendrá efecto retroactivo, por lo que los estudiantes sin estatus legal que ya cursan carreras podrán finalizar sus estudios. Esta drástica medida impulsada por la administración del gobernador Ron DeSantis busca asegurar que las limitadas plazas del sistema público sean otorgadas prioritariamente a ciudadanos y residentes legales del estado.

Organizaciones de derechos civiles y asociaciones de profesores universitarios rechazaron tajantemente la política, advirtiendo que discrimina cruelmente a miles de jóvenes latinos que crecieron y se formaron en las escuelas secundarias de Florida. Los detractores sostienen que negar el acceso a la educación superior privará al estado de una futura fuerza laboral calificada en sectores clave.

Con esta decisión, Florida se une a estados como Alabama, Georgia y Carolina del Sur, que ya aplican severas restricciones educativas por estatus migratorio. Actualmente, se estima que más de 60.000 estudiantes indocumentados asisten a instituciones de educación superior en todo el estado, enfrentando ahora un futuro sumamente incierto para su desarrollo profesional.