El gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, ha enviado en los últimos meses a más de 8,000 migrantes en autobús desde la frontera hasta Washington D.C. y Nueva York en una maniobra política para denunciar la crisis provocada en su estado, indica Telemundo. 

Sin embargo, el jueves fue el protagonista de las noticias y redes sociales ya que al menos dos de esos autobuses, que solían arribar a estaciones de la capital, se dirigieron a las puertas de la residencia de la vicepresidenta, Kamala Harris en el Observatorio Naval, según confirmó el propio mandatario, para redoblar esa presión política.

“La vicepresidenta Harris afirma que nuestra frontera es segura y niega la crisis. Estamos enviando migrantes a su patio trasero para pedirle a la Administración Biden que haga su trabajo y asegure la frontera”, señaló Abbott en Twitter, haciendo alusión a una entrevista de Harris con la cadena NBC News en la que aseguró que la frontera es segura, pero reconoció que “todavía hay muchos problemas” por arreglar “dado el deterioro que se produjo en los últimos cuatro años”.

A bordo viajaban entre 75 y 100 migrantes, entre ellos venezolanos, uruguayos y colombianos, enviados desde Eagle Pass, en Texas.