Con información de EFE.

El ministro del Trabajo de Venezuela, Carlos Alexis Castillo, aclaró este lunes que el reciente ajuste de ingresos en el país se realizará exclusivamente mediante bonos para evitar un impacto inflacionario.

Esta medida respalda el anuncio de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien fijó un ingreso mínimo integral de 240 dólares para trabajadores y 70 dólares para pensionados.

Castillo explicó que la frágil economía venezolana no soporta actualmente una modificación del salario base, argumentando que un aumento salarial formal «dispararía la inflación», la cual ya acumuló un preocupante 71,8 % durante el primer trimestre de 2026. Por ello, el gobierno optó por la figura del ingreso integral.

El funcionario reconoció que los recursos del Estado son «finitos» y que la economía ha sido fuertemente golpeada, lo que obliga al Ejecutivo a actuar con extrema prudencia. No obstante, prometió que esta política de bonificaciones es «absolutamente coyuntural» y que en el futuro se anunciarán mejoras reales en la estructura laboral del país.

Mientras tanto, el salario mínimo oficial en Venezuela permanece congelado desde 2022 en apenas 130 bolívares (unos 0,27 centavos de dólar). Según el gobierno, los actuales bonos, calificados como los «más importantes de los últimos años», son viables gracias a los nuevos ingresos petroleros derivados de recientes acuerdos bilaterales con Estados Unidos.