La muerte de Athos y Tango no ha quedado impune en México, eran dos perros adiestrados del equipo de rescates de la Cruz Roja en el estado de Querétaro, los cuales fueron envenenados y murieron en junio del año pasado. Un hombre, identificado como Benjamín “N”, de 60 años, fue declarado responsable. Enfrentó un juicio que concluyó el lunes por el delito de crueldad animal.

Se trata del primer juicio que lleva a una condena por ese delito en México. Una jueza en Querétaro emitió el martes un fallo de 10 años de prisión, sin derecho a fianza, así como el pago por reparación de daño equivalente a unos US$125.000.

“A decir de la juez, es una pérdida irreparable, incluso para la sociedad internacional, debido a las labores que realizaban Athos y Tango como parte de la Cruz Roja”, así lo afirmó la abogada Mónica Huerta, quien lideró la demanda contra el acusado. Benjamín “N” aún tiene derecho a apelar la decisión, pero por ahora será internado en una prisión del estado.

Athos era un perro Border Collie entrenado para hacer labores de rescate de personas desaparecidas, incluso logró localizar a siete víctimas del terremoto del 19 de septiembre de 2017 en Ciudad de México. También participó en la búsqueda de sobrevivientes de la erupción de un volcán en Guatemala en 2018.

Tango, de la raza Yorkshire, era un perro adiestrado para el apoyo psicológico de niños con trastornos de ansiedad, estrés postraumático y síndrome de Down. Ambos eran parte del equipo de la Cruz Roja de Querétaro y estaban bajo el cuidado del entrenador Édgar Muñoz, quien los resguardaba en su domicilio de esa ciudad del centro de México.

El 13 de junio de 2021, según se determinó en el juicio, Benjamín “N” arrojó salchichas envenenadas con alcaloides y organofosforados a la calle en la que solían caminar los perros, destaca BBC.  Athos y Tango fallecieron, mientras que Balam, un hijo de Athos, fue hospitalizado y pudo salvarse.