Con información de DW.

Las hostilidades militares entre Estados Unidos e Irán se recrudecieron con una nueva ola de ataques armados en el Medio Oriente. La Guardia Revolucionaria de Irán ejecutó bombardeos dirigidos contra Baréin, Jordania y dos buques petroleros vinculados a los Emiratos Árabes Unidos que transitaban por el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más vigiladas del planeta.

El asalto con misiles contra las embarcaciones comerciales en las rutas internacionales dejó un saldo trágico de un marinero muerto y otros ocho tripulantes heridos, forzando a los Emiratos a amenazar con represalias militares contra Teherán. Por su parte, la agencia estatal de Jordania confirmó la intercepción y el derribo de cuatro proyectiles balísticos que violaron su espacio aéreo.

En Baréin, los portavoces de la agencia iraní Tasnim reivindicaron la destrucción de un radar Patriot y el incendio de depósitos de combustible pertenecientes a la Quinta Flecha de la Armada estadounidense. La ofensiva islámica se ejecutó como represalia inmediata a una tercera jornada consecutiva de bombardeos del Comando Central norteamericano (CENTCOM) contra objetivos logísticos en Bushehr y Bandar Abbas.

La escalada destruyó por completo el acuerdo provisional de tregua de 60 días que ambas potencias intentaban negociar para congelar el programa nuclear y las disputas navales. La severa inestabilidad provocó que el precio del crudo Brent alcanzara su nivel más alto en un mes, superando los 84 dólares por barril en los mercados globales.