Con información de DW

La estadounidense Gretchen Walsh se coronó como la ‘reina’ indiscutible de los Mundiales de piscina corta en Budapest, tras cerrar su participación en la capital magiar con un total de once nuevos récords del mundo y siete medallas de oro.

Una impresionante actuación que catapultó a una nueva dimensión la figura de la nadadora de Nashville, que hasta hace apenas unos meses se había visto relegada a un discreto segundo plano en el panorama internacional, en el que la Walsh que brillaba era su hermana mayor, Alex, plata en los Juegos Olímpicos de Tokio

Asimismo, Gretchen Walsh, que cumplirá 22 años el próximo mes de enero, parecía destinada a convertirse en una megaestrella cuando en 2019, con 16 años, conquistó seis medallas de oro en los Mundiales júnior disputados también en Budapest. Resultados que Walsh no pudo trasladar a la categoría absoluta, en la que tardó en hacerse un hueco en el equipo de Estados Unidos, con el que no debutó en una gran competición internacional hasta los Mundiales de Fukuoka 2023.

Los dos últimos oros,  los logrados este domingo, corresponden a la final de los 50 metros libres, en la que Gretchen Walsh rebajó en 4 centésimas el récord mundial -22.83- que estableció en las semifinales del sábado tras alzarse con el triunfo con un tiempo de 22.83 segundos, y en la final del relevo femenino de 4×100 estilos en la que nadó la posta de mariposa.

Una prueba en la que su compatriota Regan Smith estableció en la posta inicial una nueva plusmarca universal de los 100 espalda, tras completar los cuatro primeros largos en 54.02 segundos, 25 centésimas menos que el récord que ella misma estableció con un crono de 54.27 segundos el pasado 1 de noviembre.

Sensacional puesta en escena que puso al cuarteto estadounidense rumbo de un nuevo tope universal que Regan Smith, Lilly King, Gretchen Walsh y Kate Douglass dejaron en unos estratosféricos 3:40:41 minutos, casi cuatro segundos menos que la anterior plusmarca. Dos récords del mundo que sumar al que logró Regan Smith apenas una hora antes en la final de los 200 espalda, en la que la estadounidense se impuso con un registro de 1:58.04 minutos.