Con información de DW.
La corporación canadiense Blue Diamond, consolidada como la tercera mayor cadena hotelera extranjera en Cuba, cesará por completo sus operaciones turísticas en la isla. Fuentes de los medios oficiales de La Habana confirmaron que la determinación del consorcio internacional responde a la severa crisis económica que deprime las actividades de la península, la caída generalizada en los índices de demanda vacacional y la falta de perspectivas financieras a largo plazo.
La firma norteamericana operaba un inventario de quince establecimientos de lujo bajo las marcas Royalton, Memories, Starfish, Mystique y Resonance.
El replanteamiento radical de la estrategia comercial de Blue Diamond se agudizó tras registrarse un desabastecimiento crítico de carburantes provocado por el bloqueo petrolero total impuesto por los Estados Unidos contra los puertos cubanos desde enero.
Las restricciones energéticas forzaron además a todas las aerolíneas comerciales de Canadá, incluyendo a Sunwing Airlines, a suspender de forma indefinida sus rutas directas hacia los aeropuertos de la isla. Históricamente, el mercado canadiense constituía el principal emisor de visitantes extranjeros hacia Cuba, representando más del 40% del flujo de divisas turísticas durante el año anterior.
La salida de la operadora hotelera trasciende a solo pocos días de que este 5 de junio venza el plazo perentorio fijado por la Casa Blanca para que las corporaciones internacionales deshagan todos sus nexos económicos con el monopolio militar castrense GAESA. La orden ejecutiva 14404 dictada por la administración de Donald Trump impone severas sanciones financieras secundarias a las firmas extranjeras que utilicen bienes expropiados. Este cerco fiscal ya obligó al desmantelamiento de activos de la corporación minera Sherritt, considerada hasta la fecha como la mayor inversión canadiense en el país caribeño.
Mientras cadenas transnacionales proceden al cierre de sus sucursales en Varadero y Cayo Largo del Sur para esquivar las penalizaciones del Departamento del Tesoro, las hoteleras españolas Meliá e Iberostar mantienen bajo resguardo la operatividad de sus 53 complejos gestionados.
