Con información de CNN.
Los atletas que suban al podio en Milán-Cortina este mes recibirán preseas con un valor monetario sin precedentes, impulsado por el vertiginoso aumento en el precio de los metales preciosos.
Desde los pasados juegos de verano, el oro y la plata han registrado subidas del 107% y 200% respectivamente, situando el valor intrínseco de una medalla de oro en aproximadamente 2,300 dólares. Este incremento se debe en gran medida a la inestabilidad política mundial, que ha llevado a bancos centrales e inversores a refugiarse en estos activos.
Aunque se denominan «de oro», estas piezas fabricadas por la Casa de la Moneda italiana contienen mayoritariamente plata reciclada, con solo seis gramos de oro puro para el recubrimiento.
Por el contrario, las medallas de bronce, compuestas principalmente de cobre, mantienen un valor material de apenas 5.60 dólares. A pesar de estas diferencias técnicas, los expertos en subastas destacan que el valor de colección de cualquier medalla olímpica supera por miles de dólares a su peso en metal, debido a su incalculable significado histórico y deportivo.
La cita olímpica de este año también destaca por historias humanas únicas, como la de la mexicana Sarah Schleper, quien competirá junto a su hijo en un evento sin precedentes. Mientras los precios de los metales continúan fluctuando, analistas financieros prevén que esta tendencia al alza se mantenga para los próximos Juegos de Verano en 2028.
Por ahora, las más de 700 medallas listas para ser entregadas en Italia ya representan un hito financiero en la historia del olimpismo moderno.

