Con información del Diario las Américas.
El zar fronterizo de Estados Unidos, Tom Homan, anunció el despliegue de miles de efectivos para fortalecer el control migratorio en el país. Homan detalló que unos 7,000 nuevos agentes del ICE están siendo movilizados hacia diversas ciudades estratégicas. Esta medida busca retomar el plan de deportaciones masivas que formó parte central de las promesas de campaña de la actual administración presidencial.
El anuncio se produce en un clima de tensión interna tras operativos previos que resultaron en incidentes violentos en Minnesota. A pesar de los llamados a la moderación por parte de algunos sectores, el gobierno ha decidido reforzar la mano dura y aumentar el ritmo de las detenciones diarias. Actualmente, la academia de migración mantiene a otros 3,000 agentes en proceso de formación para incorporarse pronto a las tareas de campo.
Las cifras oficiales revelan que el ICE ya realiza aproximadamente 1,200 arrestos diarios de personas en situación irregular. Homan pronosticó que las cifras de deportación aumentarán de manera drástica en los próximos meses mientras se estabilizan los operativos fronterizos. El objetivo declarado es alcanzar la meta de un millón de deportaciones anuales para cumplir con los compromisos electorales del ejecutivo.
Paralelamente, la Casa Blanca inició una revisión exhaustiva de la red de consulados extranjeros, centrándose especialmente en las sedes mexicanas. El Departamento de Estado sugirió que este proceso podría derivar en el cierre de oficinas diplomáticas que no se alineen con la política de «Estados Unidos Primero». Esta revisión constante busca garantizar que todas las relaciones exteriores promuevan estrictamente los intereses nacionales.
La relación con México se ha tensado debido a estas medidas y a la posibilidad de acciones militares contra el crimen organizado. Aunque la administración de Claudia Sheinbaum busca mantener la cooperación, las amenazas de Washington sobre la soberanía y el control fronterizo dominan la agenda. La incertidumbre sobre el futuro de los servicios consulares genera preocupación entre los millones de ciudadanos que dependen de estos centros de asistencia.
